Venecia es famosa en el mundo entero gracias a la belleza y el misticismo de sus innumerables canales. Dividida por canales y unida por puentes, esta ciudad emana un sorprendente poder de atracción que a nadie deja indiferente.

Ir en góndola por Venecia es, tal vez, uno de los paseos más románticos que un turista pueda imaginar, pero esta ciudad ofrece mucho más. Navegar por los canales no es sólo un producto de venta a los viajeros, sino una forma de entender la vida cuotidiana para los venecianos. A través de estos canales se vertebra la vida pública y ¡todo transporte de la ciudad!

El Gran Canal es una amplia avenida acuática que divide la ciudad en dos, este canal, como una ese al revés, mide entre 30 y 70 metros de ancho. Un paseo en barco por el Gran Canal es tan recomendable de día como romántico de noche, bordeando los edificios más bellos de la ciudad y pasando por debajo de algunos puentes tan interesantes como el Puente de Rialto.

Descubre Venecia desde el agua a través de sus sinuosos y misteriosos canales, deslízate en una góndola y observa la ciudad con otros ojos. Desde el Gran Canal, que surca imponente toda la ciudad, hasta los pequeños canales recónditos e intimistas… si lo prefieres también podrás viajar en vaporetti, mucho más económico y con las mismas vistas.

Las góndolas son pequeñas embarcaciones alargadas y estrechas que se propulsan por el esfuerzo de un sólo remero. Estas embarcaciones fueron antaño el único medio de transporte en la ciudad, que contaba con unas 15.000. Ahora se han convertido sólo en el medio elegido por los turistas y para las celebraciones especiales.

Guía de Venecia

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