En el corazón de Europa continental encontrarás un país de bellos paisajes y antiguas ciudades, es la República Checa. Este país, rodeado por altas montañas, ha conservado intacto un aire medieval que llegado hasta el alma del turismo internacional. Ahora, la República Checa es uno de los primeros destinos europeos, famoso por una geografía salpicada de palacios y monumentos históricos.

Praga es la capital y mayor ciudad del país. En ella podrás recorrer a pie su impresionante Centro Histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, y disfrutar de la cultura checa con el festival de la Primavera de Praga, los mercados navideños y los productos artesanales. En el resto del país visita tanto la Bohemia como la Moravia, regiones con un importante legado cultural, con lujosos castillos y una naturaleza única.

Aunque el tiempo es frío en invierno, vale la pena visitar tanto Praga en Navidad como aprovechar para esquiar en las zonas más montañosas del país. Por otro lado, el clima suave de verano te permitirá explorar los parques naturales y los viñedos de los llanos, además de las ciudades más importantes del país. En la República Checa los manantiales son fuente de salud… ya desde el siglo XV muchos han disfrutado de las propiedades medicinales del agua, ahora es tu turno de tomar un respiro y relajarte en un balneario checo.

Vale la pena visitar ciudades como Telč, una fortaleza del siglo XIII cuyo núcleo histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad, Ostrava, al este del país, o el pintoresco pueblo Český Krumlov, en la región del Bohemia del Sur. Pero sobretodo, disfruta en la República Checa de sus tradiciones y gastronomía, renombrada tanto por sus cervezas artesanales como por los vinos de la región de Bohemia y las especialidades tradicionales, carnes cocidas en salsa y con mucho condimento.